Los Olivos

La plantación de nuestro olivar es a la manera tradicional, es decir, la separación entre olivos es superior a 7x7m, lo que permite que el olivo crezca sin impedimentos respecto unos de otros, además de no tener que replantarlos pasado un tiempo de productividad (como ocurre en el sistema intensivo o superintensivo). Los olivos pueden llegar a tener varios siglos y seguir produciendo aceitunas.

Así mismo, disponemos de un sistema de regadío que permite que el olivo no sufra en las sequias o con los cambios estacionales, lo que favorece la estabilidad de los mismos y provoca que el aceite sea con frutado elevado y tener amargos y picantes equilibrados, de este sistema salen aceites muy armónicos.

En cuanto al olivar podríamos diferenciar tres parcelas.

La primera de ellas de olivos centenarios, heredados de nuestros bisabuelos. Entre los que hay diferentes variedades: Hojiblanca, lechín, manzanilla y gordalilla u ocal. Estos olivos se disponen separados unos de otros entre 10-12m y son de varios pies cada uno. De estos olivos se obtiene un aceite con una gran personalidad, complejo y lleno de matices.

Otra de las parcelas, de olivos plantados a mediados del siglo XX. Estos son de la variedad Hojiblanca exclusivamente. También están plantados con varios pies y una separación de 10m.

En 1994 ampliamos la plantación con olivos de las variedades Hojiblanca y Picual. En este caso la separación entre cada olivo es menor que en las otras dos parcelas (7x7m), además los olivos son de un solo pie, pudiendo desarrollarse al máximo en el espacio de terreno que tienen.